lunes, 13 de junio de 2016

El Síndrome VIP que terminó con Prince, Jackson y Rivers

Un médico entregó los resultados de una prueba en la casa de Prince. Otro facultativo envió a su hijo, que no era médico, en un vuelo desde la otra punta del país para llevarle medicamentos a la estrella de la música.

No está claro si algún médico podría haber evitado la sobredosis de fentanilo que mató al cantante en abril, pero su fallecimiento podría ofrecer pruebas sobre cómo el trato especial que suele ofrecerse a las personas adineradas y famosas puede resultar en una atención sanitaria peor a la que recibe la media de los estadunidenses. Es un patrón que aparece identificado en la literatura médica por primera vez en 1964 y que tiene un nombre: “Síndrome VIP“.

Expertos coinciden en que los médicos que trataron a Michael Jackson y Joan Rivers perdieron la perspectiva y cometieron errores letales cegados por la fama de sus clientes. Eleanor Roosevelt es otro ejemplo.

“Se levantaron una serie de banderas rojas “, dijo el médico Robert Klitzman, que dirige el programa de maestría en bioética de la Universidad de Columbia. “Prince era uno de los músicos vivos más rico. ¿Recibió la atención adecuada? El Síndrome VIP podría haber tenido un papel”.

Descrito por primera vez por el médico Walter Weintraub de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland en un estudio de 1964, el Síndrome VIP sirve para designar los casos en los que la influencia de los adinerados y el halo de la fama pueden hacer que los doctores se adentren en terrenos peligrosos al ceder a las demandas de una estrella o de su entorno.

Las estrellas pueden rechazar asesoramiento médico o demandar tratamientos no efectivos o perjudiciales. Y médicos en esta situación podrían pedir pruebas innecesarias o insuficientes. Los administradores de hospital podrían entrometerse en decisiones si el paciente es un donante potencial.

El médico personal de Jackson, Conrad Murray, pasó dos años en prisión tras su condena por homicidio involuntario por la muerte del “Rey del Pop” en 2009. Jackson había solicitado un anestésico quirúrgico, propofol, para conciliar el sueño, llamándolo su “leche”, según testimonios en juicio. La fiscalía dijo que Murray le proporcionó la sustancia y no percibió cuándo Jackson dejó de respirar.

Al parecer, el afán de agradar llevó a Murray más allá de los límites de un tratamiento razonable, dijo Stephen Dinwiddie, médico de la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern.

Otro médico tomó con un celular una foto de Joan Rivers en la mesa de operaciones, según un reciente acuerdo judicial para cerrar una demanda por negligencia. Es un claro síntoma de juicio nublado, apuntó Dinwiddie.

La familia de la comediante aceptó una cifra sin desvelar para resolver una denuncia por su fallecimiento tras una endoscopia rutinaria en 2014. La familia alegó que los doctores realizaron un procedimiento médico no autorizado y no actuaron cuando los signos vitales de Rivers se deterioraron.

Eleanor Roosevelt podría haber sido mal diagnosticada por el mismo síndrome, apuntó el doctor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York,Barron Lerner, quien publicó un estudio basado en la revisión de su historial médico.

La primera dama estadunidense falleció en 1962 por una tuberculosis que podría haberse detectado antes si hubiera sido sometido a una biopsia de médula ósea a tiempo, explicó. En su lugar, se le diagnosticó erróneamente una anemia aplasica y fue tratada con esteroides, lo que podría haber reducido la capacidad de su cuerpo para luchar contra la infección.

“Había muchos médicos involucrados y ninguno estaba específicamente al cargo”, dijo Lerner citando uno de los puntos clave del Síndrome VIP. “Era una paciente obstinada y esto hizo más difícil tratarla”.



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